El teatro Carlo Felice fue inaugurado el 7 de abril de 1828, en presencia de la familia real del Reino de Cerdeña, a saber, Carlo Felice y la reina María Cristina.
En esa ocasión se representó la ópera "Bianca e Fernando" de Vincenzo Bellini. El ambicioso proyecto del teatro pretendía dotar a la ciudad de un elegante escenario artístico para el melodrama (muy de moda en la época) que pudiera competir con los de otras grandes ciudades de Italia. Cuenta la leyenda que, en Turín, el gran músico genovés Paganini se negó a ofrecer una actuación de bis a bis al rey Carlo Felice, por lo que, años más tarde, el teatro fue dedicado al rey, con la esperanza de aplacar su ira hacia la ciudad.
¿Verdad o sólo leyenda? No se sabe. Fue Carlo Barabino quien diseñó el teatro en su primera versión.
Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, el Carlo Felice original quedó parcialmente destruido, por lo que las representaciones teatrales tuvieron que trasladarse al cercano Cinema Teatro Margherita. El nuevo teatro, construido en la zona del antiguo teatro y renacido de hecho sólo en 1991, cuenta con una plaza cubierta de 400 metros cuadrados: una idea presente en proyectos anteriores, que fue recuperada. En 1963, el encargo se hizo al gran arquitecto Carlo Scarpa, pero éste falleció en 1978 antes de empezar a realizar el proyecto.