Es cierto que hay quizás cientos de pasteles de verduras en el mundo, pero cada país y región tiene sus propias especialidades. La más famosa de Génova es la torta pasqualina, que lógicamente deriva de la típica cocina "pobre" genovesa, llevada hasta nuestros días por la antigua Sciamadde del centro. Se trata de una pasta de hojaldre rellena de acelgas, guisantes, alcachofas y prescinseua, un queso de masa madre típico de Génova.
En siglos pasados, los huevos y el queso, ingredientes esenciales de la pasqualina, eran alimentos que sólo se consumían en las grandes festividades. La tradicional torta pasqualina es típica de la época de Pascua, es decir, de la primavera y sus productos: huevos, hierbas, cebollas nuevas, mejorana, antaño presentes en todos los huertos de Liguria. Representa el punto culminante de la comida de Pascua y en el pasado era la apoteosis de la habilidad de las amas de casa, que, según la leyenda, conseguían superponer hasta treinta y tres láminas en homenaje a los años de Cristo.
La existencia de la torta pasqualina genovesa está documentada desde el siglo XVI, cuando el literato Ortensio Lando la menciona en el Catalogo delli inventori delle cose che si mangiano et si bevano. En aquella época se la conocía como gattafura, porque los gatos la comían de buena gana y eran vagos con ella, pero hasta el propio escritor le gustaba tanto que escribió: "Me gustaba más que al oso la miel".