La Basílica Paleocristiana fue descubierta e investigada en 1963, durante una reorganización de la carretera. Es un edificio de forma de cruz latina con un ábside poligonal, construido en dos fases, entre principios del siglo V y principios del VI. Es notable el pavimento de mosaico, que en la primera fase muestra decoraciones geométricas en blanco y negro, en la segunda fase (colocada a un nivel sólo 6 cm más alto) está enriquecido con motivos policromos en pelta, doble cabeza trenzada, rombos que se cruzan. Una peculiaridad de esta alfombra de mosaico más reciente es la abundancia de inscripciones trazadas con las teselas del propio suelo (también visibles en los fragmentos arrancados del sitio original y fijados en las paredes de la entrada al mismo): muestran los nombres y profesiones de catorce benefactores, así como la superficie de mosaico que donaron a la comunidad; entre ellos destacan sujetos de rango senatorial y personalidades vinculadas a la economía local, incluso de origen oriental.La basílica se caracterizó en la antigüedad por la presencia de los huesos de uno o más mártires, cuya identidad se desconoce, lo que la convirtió en uno de los centros de agregación más importantes de la primera comunidad cristiana tergestina.