Sobria como una obra clásica, pero evocadora según los cánones del arte paleocristiano, la Lipsanoteca, conservada desde 1999 en el oratorio románico de Santa María en Solario, formaba parte, junto con la Cruz del Deseo, del llamado Tesoro de Santa Giulia, una colección de raros objetos litúrgicos que se remontan a los orígenes del monasterio y que han acompañado, a lo largo de los siglos, la vida del mismo.La lipsanoteca se presenta como un ataúd decorado, que debía servir de custodia de preciosas reliquias, como se desprende de la etimología del propio nombre, de origen griego, compuesto por léipsanon, que significa reliquia, y théke, o recipiente. Hecho de marfil, de forma rectangular, fue realizado por un taller del norte de Italia, probablemente milanés, en la segunda mitad del siglo IV, bajo el episcopado de San Ambrosio.