El dedo es una ironía asombrosa: venerado, guardado en un santuario, sometido al mismo tratamiento que una reliquia santa. Pero este dedo no perteneció a ningún santo. Es el largo y huesudo dedo de un enemigo de la Iglesia, un hereje. Dos de los dedos de Galileo, extraídos de su cadáver por admiradores en el siglo XVIII, han sido expuestos en un museo de Florencia que ahora lleva el nombre del astrónomo. Los dedos se exponen ahora en delgadas vitrinas de cristal. También se expone su diente. Un tercer dedo ya estaba en el museo.
En 1737, los admiradores de Galileo Galilei sacaron los tres dedos, además del diente y una vértebra, de su cuerpo cuando lo trasladaban de un lugar de almacenamiento a una tumba monumental, frente a la de Miguel Ángel, en la Basílica de la Santa Cruz de Florencia.
La vértebra se conserva en la Universidad de Padua, donde Galileo enseñó durante muchos años.