Se dice que en 1921, cerca de la estatua de Garibaldi en los jardines de la bienal de Venecia, apareció un fantasma con camisa roja que acosaba a los transeúntes con tirones y zancadillas. Más tarde fue identificado como Giuseppe Zolli, un soldado de Garibaldi nacido en 1838, que había jurado vigilar las espaldas del Héroe de los Dos Mundos incluso cuando estaba muerto. Así que los venecianos decidieron colocar un guardaespaldas de bronce con la imagen del propio Zolli detrás de la estatua de Garibaldi. Desde ese día, el fantasma no volvió a aparecer. Todavía hoy se pueden admirar ambas estatuas, conociendo ya su legendaria historia.