En la primera mitad del siglo XVI se construyó en el barrio genovés de Lagaccio una cuenca artificial, a la que los lugareños llamaban despectivamente "Lagasso". Esta cuenca, encargada por Andrea Doria, se construyó cerca de un espléndido palacio con vistas al mar y rodeado de un jardín italiano con fuentes alimentadas por las aguas del Lagaccio. Un acueducto, que terminaba en un lavadero público, tomaba el agua de la cuenca y la distribuía por toda la ciudad.Más tarde, el gobierno de la Serenísima República de Génova utilizó las aguas del Lagaccio para abastecer las fábricas de pólvora que se habían instalado en el valle del río San Tomaso. Durante el invierno, las aguas de la cuenca se congelaban y los niños del barrio patinaban sobre la superficie helada, mientras que durante el verano se lanzaban a nadar. Sin embargo, según las crónicas de la época, se daban muchos casos de ahogamiento.En los años 70, el Lagaccio se rellenó y se sustituyó por un campo de fútbol. Sin embargo, el barrio y su antiguo embalse se hicieron mundialmente famosos por la galleta genovesa del mismo nombre, producida por una pequeña panadería local desde 1593. Aún hoy, la galleta genovesa del Lagaccio se considera la galleta típica genovesa por excelencia.