El Monasterio de Astino, situado en la provincia de Bérgamo, más concretamente en el distrito de Longuelo, fue construido para albergar a los monjes de Vallobrosa y su construcción se remonta al año 1070. El paso del tiempo ha sido inexorable, pero su belleza ha vuelto al pasado gracias a un cuidadoso y exhaustivo trabajo de renovación que se completó en 2015. Situado entre el bosque de Allegrezza y la colina de Benaglia, el Val d'Astino infunde a quienes lo visitan una sensación de paz y tranquilidad. No debió ser casualidad que en 1107 los monjes vallombrosianos decidieran construir aquí su monasterio y la iglesia anexa, llamada el Santo Sepulcro. Entre estos edificios religiosos y el territorio se creó un vínculo muy estrecho, hasta el punto de que el nombre de Astino se utilizó indistintamente para indicar el valle o el conjunto monumental que allí se levantaba. En la segunda mitad del siglo XV el monasterio de Astino adquirió tierras en toda la provincia. En 1170 se consagró la iglesia, y desde aproximadamente 1540 hasta finales de siglo se reestructuró y renovó: se completó el ala este, las estancias internas del ala sur y se construyó la poderosa torre de la esquina suroeste, que aún se mantiene en pie en medio del valle. La iglesia contigua, la del Santo Sepulcro, tiene una peculiar estructura cruciforme (una planta de una sola nave que termina en el crucero) modificada por la adición de un coro profundo durante el Renacimiento. No encontrarás uno, sino tres altares: el altar mayor, en una posición ligeramente elevada, luego el altar de San Martino y el de los Evangelistas, ambos anteriores a 1140. La historia del complejo sufrió un vuelco con la llegada de Napoleón, en 1797: fue suprimido y transformado primero en asilo y luego en granja; en 1923 fue finalmente vendido a propietarios privados.