No deja de coleccionar premios, menciones honoríficas; y no deja de seducir a corrientes de transeúntes y viajeros. La estación de Toledo del Metro de Nápoles, diseñada por el arquitecto catalán Oscar Tusquets e inaugurada en 2012 en la línea 1, es una de las más bellas del mundo. La más bella de Europa, según el periódico británico Daily Telegraph y también según una autorizada clasificación de la CNN. Y si en 2013 fue galardonada con el premio internacional Emirates Leaf como 'Edificio público del año', hoy le ha llegado un nuevo e importante reconocimiento: en Hagerbach, una pequeña localidad cercana a Zúrich, ha sido premiada con el ITA - International Tunnelling Association, es decir, el Oscar de las obras subterráneas, en la categoría 'Uso innovador del espacio'. Superando a las ciudades de Jerusalén y Sydney. Los méritos reconocidos se refieren a las tecnologías innovadoras utilizadas en las fases de excavación, pero sobre todo a la idea que subyace al proyecto arquitectónico: "La estación de Toledo es un ejemplo único de museo descentralizado", escribe la asociación ITA, "que ofrece una fructificación dinámica de las creaciones de los artistas, dando a los ciudadanos la posibilidad de recorrer un itinerario artístico abierto". La espectacular escenografía diseñada en tonos azules, negros y ocres -el mar, la tierra y la toba- revela referencias al paisaje y la arquitectura locales, pasando por diferentes niveles de inmersión y jugando con la refracción de la luz gracias a las diversas intervenciones de mosaicos: desde las grandes superficies azules, confiadas a las micro teselas de Bisazza, hasta los mosaicos de William Kentridge, con referencias a los mitos mediterráneos, al Vesubio y a la iconografía napolitana. Cajas de luz perfectamente integradas con paneles lenticulares de Bob Wilson, en las que las olas del mar cobran vida.