Típicos de la provincia de Teramo, en particular de las zonas montañosas del interior y de las estribaciones, los "pepatelli" son pequeñas galletas planas, de medio centímetro de grosor, de color amarillo-grisáceo, duras y masticables, elaboradas con harina integral, miel, almendras y pimienta molida. La receta y la tradición se remontan evidentemente al "pan pepato" medieval, tan típico de las regiones de los Apeninos Centrales, y del que los "pepatelli" son sólo una de las muchas variantes locales. La miel se funde en una sartén y se le añaden almendras sin pelar ligeramente tostadas. Aparte, se prepara un pozo de harina y se vierten en él la miel y las almendras, seguidas de la piel de naranja en cubos, la pimienta y el aceite. Entonces se empieza a mezclar, primero con una cuchara de madera y luego a mano. Cuando la mezcla esté bien amalgamada, se hacen panecillos de 5-6 cm de ancho, se aplastan ligeramente y se hornean a 175-180°C hasta que adquieran un color dorado uniforme. Una vez cocidos, los panecillos deben cortarse inmediatamente en rodajas finas; para almacenarlos deben guardarse en latas herméticas, para que no pierdan la humedad y se mantengan blandos. Los métodos tradicionales de elaboración se utilizan desde hace al menos 25 años, como confirma Rino Faranda en su Gastronomía Teramana (Ed. Tercas, Teramo 1978).