En la ciudad vesuviana de Ercolano hay un gran lugar de culto: la basílica de Santa María. Erigida en Pugliano, representa la principal iglesia de la ciudad y la más antigua de la zona vesuviana. La Virgen de Pugliano es la patrona de Herculano. Ya en el siglo XI se dice que había un oratorio en la colina de Pugliano, cuyo nombre se debe probablemente a un tal Pollio que tenía una finca en esa zona. Existen varias evidencias relativas a ese siglo tanto de legados de fieles como de sarcófagos paganos de mármol de la época anterior. Más tarde la iglesia fue gestionada por el monasterio de San Sebastiano all'Università y de 1300 es la estatua de madera de Nuestra Señora de Pugliano (de la Gracia) colocada en el altar mayor. Eran tiempos en los que el acceso a la zona no era tan fácil como ahora y sólo había una pequeña carretera, la actual Via Trentola, que llegaba hasta la iglesia. En 1500 Nuestra Señora de Pugliano se dio a conocer y muchos creyentes llegaban diariamente a la iglesia, que en ese siglo se convirtió en basílica papal y tenía jurisdicción sobre todo el territorio entre San Giovanni a Teduccio y Torre del Greco. A finales de 1500 mucha gente acudía a la basílica de Pugliano para obtener las indulgencias plenarias, concedidas por la bula del Papa Gregorio XIII, lo que contribuía a la presencia de una multitud continua de personas y a un continuo ir y venir en la zona de Pugliano. Con el nuevo siglo hubo varias obras de embellecimiento, además de la erupción de 1631 que no trajo daños directos a la iglesia de Pugliano, pero contribuyó a un cambio en el territorio que permitió la construcción de una nueva carretera de acceso desde Resina y la iglesia fue girada como la vemos hoy, con el pórtico con cuatro arcos. De esa época es también la Tierra Santa cerca de la iglesia, en el centro de la ciudad. Ese era el antiguo cementerio de Resina, hasta la construcción del actual en una zona periférica. La construcción de la Real Archicofradía de la Santísima Trinidad y de la torre de dos pisos para el reloj data del siglo XIX. A finales del siglo fi fue la coronación de Nuestra Señora de Gracia de Pugliano. A nivel artístico sigue siendo una de las iglesias vesubianas más valiosas. El alto campanario, el interior tardobarroco y varios detalles de fina factura como las estolas de la época romana, el busto de San Genaro, la estatua de la Virgen, el Crucifijo y la pila bautismal. Destacan el altar del siglo XVI y las pinturas, todas ellas de artistas locales de la época.