La Capilla de San Severo conserva la única obra que queda de las muchas que Rafael ejecutó para la ciudad de Perugia. Es un fresco que representa a la Trinidad y a los SS Maurus, Placidus, Benedicto Mártir y Juan el Monje, encargado en 1505 por el obispo Troilo Baglioni. La obra, que fue dejada inacabada por Rafael cuando el Papa Julio II lo llamó a Roma, fue completada por el entonces viejo Pedro Vannucci, El Perugino, en 1521. Se le atribuyen la Escolástica SS, Jerónimo y Juan Evangelista, Gregorio Magno, Bonifacio y Marta representados en la parte inferior del fresco