La Catedral de San Giusto es el edificio religioso católico más importante de Trieste y se encuentra en la cima de la colina homónima que domina la ciudad. El aspecto actual de la Catedral deriva de la unificación de dos iglesias preexistentes: la Iglesia de Santa María y la Iglesia dedicada al mártir San Giusto, patrón de la ciudad de Trieste. La unión fue hecha por el entonces obispo Roberto Pedrazzani da Robecco entre 1302 y 1320, dando así a la ciudad una majestuosa catedral. En la operación de fusión, una nave fue demolida; el plano de la Catedral se convirtió así en cinco naves. La fachada en forma de cabaña se caracteriza por un gran rosetón con doble rueda, una estatua de San Justo, escudos y un portal derivado del corte de una estela funeraria romana. El campanario, de planta cuadrada, era originalmente más alto, pero en 1422, tras el impacto de un rayo, su altura se redujo a la actual. El interior ofrece interesantes vestigios del suelo de mosaico del siglo V frente al presbiterio, mientras que el ábside está decorado con mosaicos modernos. Los frescos que representan la vida del Santo se remontan al siglo XIII. El altar mayor de la catedral fue consagrado el 27 de noviembre de 1385 por el primer obispo alemán de Trieste, Enrico de Widenstein, nombrado por el entonces emperador austriaco Leopoldo III.