San Marco es una de las iglesias más importantes de Milán gracias a su riqueza artística e histórica. Fue fundada en 1254 por el fraile Lanfranco Settala, prior de la orden de los Ermitaños de San Agustín, en el mismo lugar donde antes se encontraba un edificio dedicado a San Marcos en honor a los venecianos que habían luchado junto a la Barbarroja milanesa. La iglesia combina diferentes estilos artísticos. La primera que destaca es la fachada exterior realizada por Maciachini según los cánones neogóticos pero enriquecida por el portal medieval y las estatuas de los santos. Continuando el camino hacia el exterior se puede ver el estilo romano en el lado derecho y el transepto y el campanario gótico. Mozart se alojó en su rectoría durante su primera estancia en Milán, cuando tenía sólo catorce años. Tocó el órgano de la iglesia que data de 1506 y es el más grande de Lombardía. La iglesia que desde el exterior parecería pequeña, internamente se revela muy grande, llama la atención por su tamaño (96 metros de largo). Las pinturas y los frescos han sido realizados a lo largo de los años por artistas como Vincenzo Foppa, mientras que el Legnanino que realizó el retablo que representa a San Marcos. Finalmente en la iglesia se coloca el pesebre de San Marcos que se atribuye a Londonio y que data del siglo XVIII. La peculiaridad de la obra es su técnica de realización: parece, en efecto, que está hecha de papel según las tradiciones difundidas en el siglo XVII con pinturas al óleo sobre papel maché y luego pegadas sobre madera.