Las murallas de Piran se mencionan ya en el siglo VII, cuando se construyeron alrededor del núcleo urbano situado en la Punta. Desde entonces, la ciudad comenzó a expandirse hacia el mandrač, incorporando poco a poco los nuevos barrios que se levantaron fuera de las murallas. Debido a la expansión de la ciudad y para defenderla de los ataques de enemigos externos, se construyeron el segundo y el tercer círculo de las murallas con torres defensivas. De excepcional valor histórico son los extensos restos que se conservan en la colina de Mogorone, desde donde se puede admirar el característico panorama de la ciudad.
En Piran se conservan siete puertas que en su día sirvieron de entrada a las murallas de la ciudad: la puerta de Mugla, la puerta de Delfín, la puerta de Campo, la puerta barroca de San Jorge, la puerta Marciana, la primera puerta de Raspo y la segunda puerta de Raspo. Porta Mugla es una de las más antiguas. La Puerta Delfín es la puerta gótica mejor conservada. Fue construido en el siglo XV por el entonces alcalde Delfín y es conocido por su típico escudo con tres delfines.