El Museo Cívico de San Pietro Avellana se encuentra en la parte más alta de la ciudad, completamente destruido por los bombardeos de 1943, como lo demuestran algunos hallazgos de la guerra en el museo. Fue construido con piedras recuperadas de los escombros de la guerra, en memoria del patrimonio arquitectónico perdido y como prueba de la actividad, en el pasado muy extendida, de los canteros. Su interior está dividido en habitaciones, recreando los lugares de la civilización campesina y burguesa. En una primera sala se encuentran la cocina, la habitación doble, el rincón de la curiosidad, un aula, un rincón de arte sacro y el rincón de la sastrería, con vestidos de novia y una vitrina de trajes de época, numerosos y de gran valor, desde 1600 hasta hoy.
En la sección arqueológica se exhiben los ajuares de la necrópolis de Piana Fusaro, que difieren según el sexo del difunto: las tumbas de los varones llevan las armas y la navaja, a menudo depositadas juntas, mientras que los ajuares de las mujeres presentan herramientas relacionadas con las actividades textiles (husos, carretes, agujas), adornos y joyas (collares de ámbar y pasta de vidrio, fíbulas, brazaletes, cadenas con colgantes).
El Museo también incluye un muy rico archivo de fotos de la época. A través del atrio se entra en la segunda sala, donde se recrean los antiguos oficios: el zapatero, el leñador, el quesero, el talabartero, el albañil/cooper, el apicultor, el pescador, el carpintero y el herrero. Existen numerosos instrumentos para trabajar los campos y criar animales, y se utilizan diversos instrumentos para la elaboración y el procesamiento de la lana, con especial referencia a la trashumancia.