El Palacio Cloos-Zingone Trabia es una residencia construida en la segunda mitad del siglo XIX. Los espectaculares salones del piano nobile y el estilo ecléctico del palacio, en medio de idílicos paisajes neoclásicos, apenas se aprecian desde el alzado, que asombra por el gracejo de las representaciones, las decoraciones grotescas y los espectaculares adornos murales. La fachada principal del Palacio Cloos da a la Via Lincoln, no muy lejos del Jardín Botánico y del Bastione dello Spasimo, sobre el que se encuentra. Su belleza figurativa se debe a los deseos de Rosario Cloos, agente de cambio y transferencia real, que rediseñó el interior y la fachada en 1853. Posteriormente, el palacio fue adquirido por otras familias, concretamente la familia Zingone y los actuales propietarios, la familia Trabia. Las salas, que se suceden como en una única perspectiva, narran algunas de las principales corrientes figurativas en boga en Sicilia entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX: la reutilización de elementos, también con un fuerte valor simbólico, queridos por las civilizaciones clásicas y un fuerte eclecticismo. La planta principal consta de cuatro salas principales, cada una de las cuales presenta un tema diferente. En la primera sala hay tres palomas, enmarcadas por decoraciones grotescas; en la segunda, la diosa Flora, una grácil figura que da flores, con una tríada de angelitos, entre figuras zoomorfas y mujeres que bailan; en la tercera, un cielo abierto entre putti juguetones, dispuestos en arcos a lo largo de todo el eje del marco; y la última sala se convierte en el cierre de un fuerte mensaje de belleza y armonía artística. Será la alcoba, con sus mocárabes y su estrella de 8 puntas, la que concretará, en la sencillez de este ambiente tan evocador, añadiendo la magnificencia de los elementos decorativos neoclásicos de las salas anteriores, la visión de un paraíso ideal humanista, inmerso en la naturaleza, habitado por una humanidad siempre joven, regida por las leyes de la armonía universal.