Fundada en el siglo IX por Ibn Tulun, gobernador musulmán de Egipto, Rosetta (también conocida por el nombre moderno de Rashid) se convirtió en uno de los puertos más importantes de Egipto, alcanzando su apogeo durante los siglos XVII y XVIII.
Sin embargo, con el renacimiento de Alejandría en el siglo XIX, Rosetta entró en decadencia y hoy es poco más que un atractivo pueblo pesquero rodeado de palmeras y naranjos.
Todavía se pueden ver por la ciudad muchas hermosas casas y mezquitas otomanas -recordatorios del pasado más glorioso de Rosetta- y varias están abiertas a los visitantes. Entre las más bellas se encuentra la Casa de Amasyali on.
Sharia Amasyali y la Casa de Ramadán en Sharia Port Said. El ornamentado hammam (baños públicos) Azouz, del siglo XVIII, al sur de la ciudad, se conserva casi intacto.
Rosetta es conocida sobre todo por la famosa piedra de Rosetta (véanse las pp. 20-21), descubierta aquí por soldados franceses en 1799. La piedra, que forma parte de una estela de basalto negro del siglo II a.C., tiene tallado un decreto de Ptolomeo V escrito en jeroglíficos antiguos, griego y egipcio demótico.