En el interior de la Santa Casa de Loreto se puede observar también la estatua de la "Virgen Negra", la protectora de los aviadores. La razón por la que la Virgen de Loreto es negra según la religión se debe a que representa lo que se cita en el "Cantar de los Cantares", donde dice: "Marrón soy, pero hermosa". Para reforzar esta hipótesis es también otra frase, siempre en el mismo cántico, que María dice a sus amigos: "No me miréis como si fuera moreno porque el sol me ha bronceado" (1, 5-6). Cuando lo que se cree que son las paredes de la Santa Casa fueron transportadas de Nazaret a Loreto, los fieles veneraron inicialmente un icono pintado en madera: era una pintura dulce y hermosa, con un rostro ligeramente negro. Algunos estudiosos han comprobado que en la antigüedad muchas imágenes sagradas se volvían oscuras y a veces irreconocibles debido al humo de las velas y lámparas, tanto que a menudo era necesario repintarlas. Probablemente el mismo destino le ocurrió al hermoso icono de la Santa Casa. A principios del siglo XVI el icono fue reemplazado por una estatua de madera de abeto, delicadamente pintada. Más tarde, el humo de las lámparas de aceite que iluminaban la pequeña habitación de la Santa Casa a lo largo de los siglos ennegreció el mármol exterior del sacellum de forma indeleble. Además, la estatua fue destruida en el incendio de 1921, y fue reconstruida en 1922, sobre un modelo de Quattrini, por L. Celani. Fue hecha con madera de cedro del Líbano pintada de manera uniforme y con un tono negro aún más oscuro que el anterior.