El Complejo Monumental de la Prisión de Bourbon es un lugar encantador que por sí solo merece una visita. Las murallas de la ciudad ocultan uno de los primeros ejemplos de una estructura de prisión inspirada en la Ilustración. La construcción comenzó en 1827, en 1837 se completó el edificio central, en 1839 se montó el puente levadizo que permitió el cruce del foso, en los años 40, finalmente, se inició la construcción de los restantes pabellones traseros, conectados para formar el característico hemiciclo.
El complejo, de planta hexagonal, consta de cinco brazos distribuidos en forma radial, destinados a la detención en prisión; el edificio principal, donde se encuentran las oficinas del director; los tholos, un cuerpo central circular utilizado como capilla y como punto de conexión entre todos los pabellones; el patio.
La estructura permaneció en funcionamiento hasta 1987, a pesar de los daños estructurales causados por el terremoto; escapó al peligro de la demolición y fue objeto de una recuperación general, en pleno cumplimiento de los criterios establecidos en los documentos de restauración.
Desde el punto de vista patrimonial, la Administración Provincial de Avellino es la propietaria de los tres pabellones del norte (antiguas armas para la detención de varones) y los espacios anexos; mientras que los otros dos pabellones, el antiguo edificio de mando, los tholos y el jardín son propiedad de la Oficina de Bienes del Estado, que los asignó al Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales y Turismo.
Actualmente el pabellón, utilizado en el pasado como enfermería, es la sede de la Superintendencia de BAP y BSAE de Salerno y Avellino; el antiguo edificio de mando es la sede de la Superintendencia Arqueológica de Sa-Av-Bn-Ce y el pabellón para la detención de mujeres es la sede de las oficinas del Archivo Estatal de Avellino. La Soprintendenza Bap de Sa y Av tiene la gestión de los tholos, salas de exposición y áreas de jardín y en aplicación de la ley de Ronchey se encarga de la concesión; según el art. 102 del Título II, que trata del disfrute de los lugares de cultura, consciente del potencial del monumento, ha abierto sus puertas a la ciudad en importantes eventos promovidos por entidades públicas y privadas.