La Abadía de Loreto, o más precisamente, el Palacio de la Abadía de Loreto, es una estructura valiosa, de extremo interés desde el punto de vista artístico, arquitectónico e histórico. Desde el siglo XIV, la abadía ha servido como residencia de invierno para el Abad General de la Diócesis de Montevergine. El nombre "Loreto" deriva del hecho de que la Abadía fue construida donde en tiempos paganos había una madera de laurel, sagrada para Apolo.
La abadía sufrió graves daños por el tremendo terremoto de 1732, tanto es así que en 1733 el abad Federici hizo que se iniciaran los trabajos de reconstrucción, confiando el diseño al talentoso artista Domenicantonio Vaccaro. La obra se terminó en 1749, bajo el abad Letizia.
La abadía de Loreto (a la izquierda de la foto) vista desde Capocastello. Al fondo se puede ver parte de Avellino La estructura es baja y simétrica, con un hermoso claustro-corredor interior, que alberga un cuidado jardín protegido por las alas de la estructura, con el Macizo del Partenio al fondo. En este lugar, el festival de música clásica "Musica in Irpinia" se celebra en julio y atrae a miles de aficionados.
La importancia histórica y cultural de la abadía es considerable, ya que sus numerosas salas guardan o albergan:
Tapices flamencos del siglo XVIII (¿o del siglo XVI?); una farmacia con más de 300 jarrones de mayólica del siglo XVIII decorados a mano; el Archivo Histórico de los Padres Benedictinos (tel. 0825-787150), considerado único en el Sur, con numerosos "cinquecentinos", 7000 pergaminos pertenecientes a varias ciudades y pueblos del Reino de Nápoles; una biblioteca con más de 150000 volúmenes, y documentos, tanto imperiales como episcopales, un gran número de diplomas reales de los príncipes normandos (comenzando por el rey Ruggiero), los suabos, los angevinos y los aragoneses, 300 proyectos de ley papales, el más antiguo de los cuales se remonta a Alejandro III, y 200 códigos de valor poco común. Esta biblioteca está ahora abierta al público y sirve como un instituto cultural.