La Basílica de Santa Prassede es una iglesia cristiana situada en Roma, en el barrio del Esquilino, cerca de la Basílica de Santa María la Mayor. La iglesia data del siglo IX y debe su nombre a Santa Práxedes, mártir cristiana del siglo IV.La iglesia es conocida sobre todo por sus mosaicos medievales, entre los más bellos y refinados de Roma. En su interior se pueden admirar algunos de los mejores ejemplos de mosaicos medievales, que datan de los siglos IX y XIII.Uno de los mosaicos más bellos es el de Cristo Pantocrátor, que se encuentra en el ábside de la iglesia. Cristo está representado con una expresión serena y regia, rodeado de símbolos de los evangelistas y de las figuras de San Pedro y San Pablo. El mosaico fue creado en el siglo IX y es una de las mayores obras maestras del arte medieval.Otro valioso mosaico se encuentra en la Capilla de San Zenón y se conoce como el "Juicio Final". El mosaico, creado en el siglo XIII, representa a Cristo juez dando la bienvenida al cielo a los bienaventurados y condenando al infierno a los condenados. El mosaico se caracteriza por una extraordinaria riqueza de detalles y colores, y representa uno de los puntos culminantes del arte medieval.En el interior de la iglesia también se pueden admirar las reliquias de Santa Práxedes y su hermana Santa Pudenziana, ambas mártires cristianas. La iglesia ha sido restaurada y ampliada a lo largo de los siglos y tiene una estructura característica, con una nave central dividida en tres partes por columnas de mármol y un altar mayor decorado con mosaicos y frescos.La Basílica de Santa Prassede es una verdadera joya del arte medieval y una visita obligada para cualquiera que visite Roma. La iglesia, poco conocida entre los turistas, representa una verdadera joya del arte y la espiritualidad cristiana, y sin duda merece una visita en profundidad.