La Arena de Verona un viaje en el tiempo, para descubrir uno de los monumentos romanos más importantes de Italia. 2000 años de historia encerrados en el tercer anfiteatro más grande de Italia. Al acercarse a las poderosas murallas exteriores se tiene la impresión de que aún se oyen las voces de los antiguos romanos aclamando los nombres de sus héroes. En la época de su construcción, en el siglo I d.C. bajo Augusto, el anfiteatro albergaba juegos, espectáculos y luchas de gladiadores. Los combates tenían lugar en el centro de la zona llamada "harena" (de ahí el nombre de Arena) debido a la presencia de arena, que se utilizaba para absorber la sangre de hombres y animales. Eran espectáculos sangrientos, que nuestra sensibilidad moderna encuentra difícil de concebir, pero que en su momento emocionaron a las multitudes. En aquella época, la Arena se situaba fuera de las murallas de la ciudad, deliberadamente alejada del centro, al igual que los estadios modernos. Antes de entrar, merece la pena detenerse a admirar los bloques de piedra caliza blanca y rosa del exterior, que una reciente restauración ha devuelto a sus colores originales. Todos ellos proceden de Valpollicella, la prestigiosa zona vinícola de las afueras de Verona. Durante la restauración del anfiteatro que tuvo lugar bajo el reinado de Teodorico, rey de los godos, muchas de estas piedras y mármoles se utilizaron para la construcción de las casas cercanas, cuyas fachadas aún son visibles hoy en día.