La estatua vaticana del Nilo se encuentra en la exedra del Braccio Nuovo de los Museos Vaticanos.Según Bernardo Gamucci -autor del texto fundamental Libri quattro dell'antichità della città di Roma, raccolte sotto brevità da diversi antichi et moderni scrittori, impreso en Venecia en 1565- la colosal estatua del Nilo fue encontrada en 1513 cerca de la iglesia de Santo Stefano del Cacco en Campo Marzio.La escultura, fechable en los siglos I y II, es una réplica romana de un original escultórico alejandrino, realizado en basalto negro y, según Plinio el Viejo, colocado por Vespasiano en el Templo de la Paz de Roma.El Nilo, representado como una deidad benéfica, fuente primaria de vida capaz de asegurar, con sus regulares y periódicas inundaciones de agua, un suelo fértil para las cosechas, tiene la apariencia de un anciano recostado sobre su costado. Con el brazo izquierdo sostiene una cornucopia llena de frutos, símbolo por excelencia de la abundancia y la fertilidad, mientras que con la mano derecha sostiene unas espigas alusivas a la cosecha. Alrededor de él se mueven 16 putti que personifican, ya según Filóstrato, 16 Pécheis o cubos de crecimiento ideal de sus aguas durante la estación de las inundaciones. Se les representa como pequeños genios, quizá cada uno de la misma altura que un codo de unos 50 centímetros. Y como espíritus que presiden el destino de los hombres, protegiendo su territorio, interactúan con el río y juegan con un cocodrilo y un ichneumon o mangosta, definido por Leonardo da Vinci como "enemigo mortal del áspid". El Nilo se apoya en la esfinge, el monstruo con cuerpo de león y cabeza humana, que evoca Egipto, la tierra sobre la que ejerce su poder con sus aguas. De hecho, es la presencia del río la que hace habitable el desierto, creando una fértil franja de tierra a lo largo de sus orillas: algo más de seis kilómetros a cada lado en su parte más ancha, menos de un kilómetro en su parte más estrecha, hasta la gran zona del delta.Y es precisamente en la base de la estatua donde se cuenta la historia del Nilo: a la izquierda -y en correspondencia con toda la personificación del río- se ven sus aguas fluyendo, subiendo cada vez más alto, igual que suben y suben los cubitos por encima de ellos, para finalmente retirarse y dejar crecer la cosecha del "granero del mundo", visible a la derecha. Las aguas del Nilo, consideradas sagradas y por ello recogidas en ánforas y llevadas en procesión junto a los dioses, son las verdaderas protagonistas de esta alegoría en la que el majestuoso barbudo, con la cabeza coronada de hojas y frutos de Egipto, es sólo un pretexto para recordar a los hombres que la fuente de la vida es la propia naturaleza con sus ciclos.