Playas vírgenes, viñedos y naranjales enmarcan una de las joyas de Abruzzo, la Rocca San Giovanni. Esta encantadora ciudad medieval, situada en la provincia de Chieti y recostada sobre un espolón rocoso a una altitud de 155 metros sobre el nivel del mar, domina la Costa dei Trabocchi, un espléndido tramo de la costa adriática conocido por su belleza natural. Pero eso no es todo. Paseando por su pintoresco casco antiguo y admirando atracciones como la iglesia de San Mateo Apóstol o incluso el Ayuntamiento, se puede entender por qué este microcosmos se ha convertido en parte de la red de "Los pueblos más bellos de Italia". Entre las bellezas locales es imposible no mencionarlas, los trabocchi, definidos por Gabriele D'Annunzio como "extrañas máquinas de pesca similares a una araña colosal". Son plataformas de madera que se extienden sobre el mar y se sostienen con largas varas clavadas en el mar, o entre las rocas, que alguna vez se utilizaron como verdaderas máquinas de pesca.