En la época más próspera, las familias ricas de San Gimignano llegaron a construir hasta 72 torres como símbolo de su riqueza y poder. De ellos, 14 permanecen hoy en día, añadiendo al encanto de la atmósfera de la ciudad.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990, San Gimignano es una de las pequeñas perlas de la provincia de Siena. San Gimignano se levanta sobre un antiguo asentamiento etrusco en torno a una iglesia parroquial que data del siglo VII y un castillo donado en el año 929 al episcopado de Volterra, y en el siglo XII se convirtió en un municipio libre. Sus primeras murallas se construyeron en el año 998, época en la que San Gimignano se convirtió en un punto de comercio a lo largo de la Vía Francígena. El orgullo de las familias enriquecidas por el comercio llevó a la construcción de 72 torres (por ley, sin embargo, ninguna de ellas podía superar la altura de la torre del municipio, conocida como la Rognosa).
Plagada de constantes luchas internas entre güelfos y gibelinos (en la primavera de 1300 Dante Alighieri se alojó aquí como embajador de la Liga Guelfa de Toscana) y siempre en conflicto con la cercana Volterra, en 1343 fue subyugada por el duque de Atenas y en 1353 se sometió desafiantemente a Florencia, siguiendo posteriormente el destino del Gran Ducado de Toscana hasta 1860.
La estructura urbana y los numerosos edificios civiles y religiosos de San Gimignano, que han permanecido casi intactos, han conservado su fisonomía medieval;
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