Podrían definirse como los reyes de la tradición culinaria de Romaña: hablamos de los passatelli, unas inconfundibles "hebras" preparadas con huevo y pan rallado que hacen que los días festivos sean tales para el paladar.
Su presencia en las mesas puestas durante las fiestas y los días festivos es infalible. Tradicionalmente, los passatelli se comen en caldo, pero también existen numerosas variantes "secas". Independientemente de la versión que prefiera, la receta para prepararlos es la misma: huevos, queso parmesano rallado, pan rallado, nuez moscada o ralladura de limón. Después de mezclar todos los ingredientes, debe crearse una masa homogénea.
Una vez más, este plato típico debe su nombre a la forma que adopta. Como explica Pellegrino Artusi en su "L'arte di mangiar bene", se denominan passatelli porque adquieren su forma especial al pasar con fuerza por los agujeros del hierro con el que se fabrican. ¿No tiene uno? No te preocupes. Hoy en día, solemos utilizar un pasapurés, pero también se pueden pasar con una jeringuilla.
Ásperas y bastante consistentes, su longitud varía en función de la herramienta utilizada para crearlas. Si es cierto, por tanto, que se utilizan diferentes utensilios para hacer esta sopa, es igualmente cierto que cada familia tiene su propia receta con pequeñas variaciones.
No es raro, por tanto, poder degustar propuestas deliciosas e innovadoras, como los passatelli con ragú de lenguado. Rienda suelta, pues, a la creatividad y ¡buen provecho! (riminiatavola.it)